
Franco Martín Monetti
Nació en Villa María, el 4 de octubre de 1973. Es contador y empresario. Docente universitario. Casado, cuatro hijas. Inició su participación en la vida institucional de la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino (AERCA) en el año 2005, ocupando la Secretaría de Hacienda en la comisión presidida por Ricardo Benito. En 2007 fue secretario general de la entidad. Actualmente es el presidente de AERCA, en su segundo mandato
Escribe: Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION
Amable, dialoguista, diplomático. La sonrisa no se esconde, se muestra amplia, confiada, espontánea. La familia, el negocio, el deporte, la cultura del trabajo son pilares en su escala de valores. Tiene fuertes convicciones relacionadas con la tarea en equipo, en compartir alegrías y tristezas, enseñanzas que le dejó, en parte, sus treinta años en el equipo de básquet de Unión Central, del que fue capitán.
Franco Monetti es uno de los jóvenes dirigentes de la ciudad, con una mirada expansiva de la realidad, una visión orientada a los proyectos de largo plazo teniendo en cuenta los problemas del presente.
Un joven con ideas claras, con firmes principios y con muchos sueños.
-¿Qué situación está atravesando hoy el sector empresario de la ciudad y la región?
-Creo que está en un momento muy complicado, estamos muy preocupados como sector. Los otros días tuvimos el precoloquio industrial en AERCA, y todas las personas que participaron del coloquio tenían la misma visión, la misma preocupación.
Porque hay un horizonte extremadamente incierto, y en una organización, una empresa si vos no sabés lo que va a pasar el mes que viene, el año que viene, ¿qué decisión vas a tomar?, ¿en función de qué?
La verdad es que hoy no sabemos qué va a pasar la semana que viene en el país, o el fin de semana, hoy estás con el dólar a 28, después cae a 27, después te pisa los 29, tenés el Gobierno que está tironeando con las tasas de interés y te sube la tasa de los bancos al 50%.
Y el sector productivo vive del crédito bancario, lamentablemente. La mayoría de las Pymes necesita del crédito bancario y es totalmente insostenible con esas de tasas de interés.
Hay muchas variables que hoy están totalmente inestables que hacen que el panorama sea muy incierto y eso te hace vivir el día a día y no podés planificar. Es lo más preocupante.
-¿Cuáles fueron los factores, de acuerdo a sus análisis, que más impactaron al sector comercial e industrial?
-Hoy por hoy, una de las cosas que más impactó es tener las tasas de interés tan altas. Eso rompió la cadena de pagos y la cadena de comercialización de la que se alimenta cualquier actividad productiva.
Hablando en términos generales, siempre hay actividades que pasan un momento bueno, pero no es el grueso.
Cualquier industria que vende un bien de capital lo tiene que vender a determinado plazo, cualquier persona que va a comprar un bien de capital necesita de ese plazo. Vos no podés ir a comprar una máquina agrícola o un camión y que te den tres meses para pagarlo. Mínimamente necesitás un año. Si una empresa no da financiación no vende y si da financiación y tiene que llevar los cheques al banco para pagar la materia prima, el banco le cobra un 50% de interés pierde plata.
Todo esto ha resentido mucho la actividad.
-¿En el giro a descubierto es mayor el interés todavía?
-Exactamente, hay algunas tasas bonificadas de los bancos oficiales, que bajan las tasas al 20% o 30% que también es una locura, pero al lado del 50% tiene algunas ventajas. Pero para poder acceder a esas tasas bonificadas tenés que cumplir un montón de condiciones que no hay muchas empresas que las pueden cumplir.
Básicamente por su situación fiscal, su situación tributaria.
Hoy, la verdad cuesta tanto llevar adelante una actividad productiva, cuesta tanto pagar los sueldos, cuesta tanto cumplir con todas las obligaciones que siempre, por el primer lado que se corta es por el tributario.
A veces no se pagan los impuestos, porque si se pagan no podés pagar los sueldos. Y no podés no pagarle a los empleados.
Una de las cosas que tenemos en nuestra región, es que nosotros somos amigos de los empleados, somos una familia, somos empresas muy chicas, nos conocemos, los tenemos desde hace un montón de tiempo, conocemos sus familias, la relación con nuestros empleados es fundamental para nosotros.
Y a veces no llegás a pagar los impuestos, si no los pagás no accedes a la tasa bonificada, es toda una cadena que a medida que se agrava la situación se hace más pesada.
-La promesa de una reforma impositiva que los libere de tanta carga ¿sigue estando lejana, no ven expectativas?
-No, no están teniendo las reformas el efecto que como sector queríamos. Hay muchas cuestiones que demandábamos, una de ellas los juicios laborales. Todo es una rueda, es tan grande la transformación que debería haber que es muy complicado.
-El aumento de las tarifas de los servicios ¿fue otro factor preponderante?
-Para algunos rubros fue un tema muy importante. Las industrias que dependen de la electricidad o del gas han sentido el impacto.
Ojo, nosotros como sector estábamos de acuerdo en sincerar las tarifas, pero bueno también queremos que sea equilibrado. Córdoba no tiene por qué pagar las tarifas más caras que la gente de Buenos Aires, cuando sabemos que el nivel de vida en Buenos Aires, en la Capital, es mucho más importante que el que tenemos en el interior.
Esas cosas son las que vemos mal, que no sea equitativo para todos. Y en una época de recesión, o de vacas flacas como se dice, que te aumenten las tarifas como aumentaron obviamente es muy perjudicial para todos.
-La recesión trae aparejada la caída del consumo, otro factor…
-Sí, otro factor. La inflación es el gran mal que tenemos en este país, no hay forma de combatirla. La inflación permanente que se traduce a precios y las medidas del Gobierno para frenar la inflación es parar la actividad. Es toda una cadena que no le podemos encontrar ni el principio ni el final. No sabemos cuál es la punta buena para que de una vez por todas empiece a arrancar la actividad.
-Usted que es contador y conoce de economía ¿por qué piensa que no le encuentran la vuelta al tema de la inflación?
-Para mí punto de vista, creo que el mayor problema es que tenemos una economía totalmente dependiente del valor del dólar. Y la gente, al no confiar en nuestra economía por la experiencia que tenemos, más que sobrada, siempre está apostando al dólar.
Y a mayor demanda, va subiendo el dólar, y el Gobierno tiene que subir el precio de las tasas para tentar a la gente a invertir en pesos. Y así sucesivamente es un círculo vicioso.
Es fundamental que el Gobierno le encuentre la vuelta para que la gente empiece a confiar nuevamente en el peso y en nuestro país.
Lamentablemente nos hemos quemado con leche tantas veces que como dice el dicho, el que se quema con leche ve la vaca y llora.
-Franco, usted habló de incertidumbre, ¿eso significa que no visualizan un plan económico claro?
-En realidad no vemos un horizonte cierto o que las medidas que se están tomando actualmente tengan resultados o que se logre cumplir medianamente lo que se preveía.
Las promesas de cuando asume este gobierno del cambio, que tuvo algunos que el sector productivo venía pidiendo. Esas metas generaron alguna ilusión y lamentablemente no se cumplieron.
Esa es la incertidumbre. Si hubieran podido controlar la inflación, ponele que no hubiera sido el 15% como decían, hubiera sido el 20%, hubiéramos tenido un panorama más cierto. Pero nunca el 30% o más del 30.
Hoy no sabemos, mes a mes va cambiando el porcentaje de inflación, y esas cosas generan que no sepamos lo que viene.
-¿En AERCA se tocó el tema del regreso al Fondo Monetario Internacional?
-No, en realidad lo que hubo fueron charlas informales. Creo que el Gobierno acude al Fondo porque necesitaba tener un auxilio financiero, necesitaba tener un colchón de plata que le permita cumplir con algunas obligaciones futuras.
Como un empresa acude un banco a pedir plata para poder pasar un mal momento, obviamente cuando uno pide un préstamo sabe que hay condiciones para cumplir.
El Gobierno acude al FMI sabiendo que debe cumplir condiciones, tal vez no tenía demasiadas alternativas si necesitaba contar con esos fondos.
Por supuesto que a nadie le gusta pedir plata prestada para pasar un mal momento. Porque hay que diferenciar cuando uno pide dinero para comprar un bien de capital, a tener que pedir para pasar un mal momento. Es totalmente diferente.
-La apertura de importaciones de la forma que se llevó a cabo ¿es perjudicial para la industria nacional?
-La apertura indiscriminada es perjudicial. Ya lo hemos vivido. Acá en Córdoba, la industria del calzado fue destruida por el calzado brasilero, la industria del mueble en Santa Fe fue neutralizada por el ingreso de muebles de Brasil.
Pero, cerrar la importación no es bueno. En momentos en que la importación estuvo cerrada faltaron insumos, maquinarias y productos que no se fabricaban en el país.
Los dos extremos son malos, creo que una política justa donde se analice caso por caso es lo que nosotros deberíamos tener como país.
-Una de las críticas que se le hizo y se le sigue haciendo al empresariado, desde los gobiernos, está relacionada con el aumento indiscriminado de precios ¿usted qué opina al respecto?
-Si te hablo por lo que representamos nosotros, desde nuestra institución, no tenemos nada que ver con los formadores de precios.
A nosotros no nos queda otra que trasladar a precios. No aumentamos porque se nos ocurre. El precio está formado por la oferta y la demanda y si yo vendo un producto mío más caro que mi competencia, el consumidor lo va a comprar en la competencia.
Con la apertura comercial que hay hoy a través de las redes, de Internet, yo sé cuánto sale este producto en distintos lugares.
No es una cuestión que si se aumenta es porque se quiere ganar más. En realidad, el insumo tiene un incremento de precios y viene desde arriba. Yo vendo vidrios, a mí me llama el proveedor y me dice aumentó el 10% y lo tengo que subir el 10% porque si no cuando lo quiero reponer ya no lo repongo.
Sumale a eso el incremento de los sueldos, de las tarifas, de los alquileres.
-O sea que si bien suben los precios, el empresario no lo ve en la rentabilidad
-La rentabilidad baja. El empresario no sube porque está ganando más plata, lo sube porque la estructura no le está dando para cubrir sus costos, las ventas están tan ajustadas en estas épocas donde el consumo está tan caído, entonces si bien suben los precios, las rentabilidades bajan.
Porque la torta cada vez se reparte entre menos.
Hay una necesidad, que la empresa, el comercio, la industria funcione porque de lo contrario no se pueden afrontar los sueldos y todos los costos, y ese afán de que funcione hace que muchas veces para poder vender la variable de ajuste es el precio a la baja.
El alza de precios es porque viene con incrementos de insumos que te obligan a eso, no es una decisión personal del empresario.
-¿Qué proyectos tienen en AERCA a corto plazo?
-Uno de los proyectos que tenemos es el Banco de Alimentos, sobre el que estamos trabajando.
Estamos arrancando con esto. Con el banco, vos formás parte de un grupo de entidades o de empresas que tienen una partida de alimentos, por ejemplo Arcor, y aporta al Banco. Las instituciones como AERCA la distribuyen en distintos comedores comunitarios.
Esos comedores deben tener condiciones que no todos cumplen y estamos viendo la manera de que a través de algunas entidades que estén bien instituidas se pueda repartir.
Ya hemos tenido el primer desembarco de mercaderías y es un proyecto al que le damos importancia en la institución.
-¿Cómo llegó a ser presidente de AERCA?
-(Sonríe). La historia comienza hace años, me invita un vecino de nuestro negocio, Narciso Colinas, yo tenía 32 años, me convocó y me asusté un poco porque el primer cargo que me daban era secretario de Hacienda. Yo no sabía el grado de responsabilidad que necesitaba ese cargo. Colinas que era el secretario saliente, me acompañó, me explicó todo y así empecé.
Fui subiendo, bajando, participando de distintas comisiones hasta que me tocó ser presidente.
-Cuando le ofrecieron ser presidente, ¿lo pensó muy bien antes de aceptar?
-(Risas). La primera vez que me lo ofrecieron, realmente me asusté. Me parecía que no tenía la capacidad, en estas cuestiones uno subestima su capacidad. Porque es algo nuevo y la primera vez que me lo propusieron me asusté, fui secretario General con Marcelo Uribarren, ya después con el correr del tiempo, dos períodos posteriores a esa primera vez, ya había pasado por todos los lugares, ya conocía bien la institución, me sentía como un veterano (risas), y acepté y estoy muy conforme.
-¿Se siente cómodo, se siente acompañado?
-Sí, me siento cómodo porque AERCA está muy madura como institución, tiene una estructura muy sólida de gente. La mayor virtud de AERCA, su mayor capital es su equipo de trabajo, gente que está estable, que está todos los días, encabezada por un gerente que es Ignacio Tovo.
La institución se ha hecho muy sólida en su estructura de costos, financieramente y eso me da mucha tranquilidad.
-¿Cuántos asociados tienen en la actualidad?
-Tenemos más de mil. No tengo la cifra exacta pero alrededor de 1.300.
-¿Los asociados les llevan muchos reclamos o son tranquilos?
-(Risas). No, en realidad el socio no es de reclamar mucho. Sí, hay una gran cantidad que participa, que lleva sus cuestiones particulares y acuden a la institución por sus necesidades. Si bien nosotros no hemos llegado a resolver todo, participamos de otras entidades como Fedecom, y Fedecom a nivel nacional con Came.
Y en industria participamos de la Unión Industrial de Córdoba y así vamos canalizando en la medida de nuestras posibilidades.
-En la UIC está Uribarren.
-Sí, que el lunes asume como presidente de la UIC y es un gran dato y en Fedecom lo tenemos a Ezequiel Cerezo que es el vicepresidente. Es un orgullo para nuestra institución que su expresidente, su exgerente, haya podido participar de unidades superiores.
En la UIC está Sergio Montagner, también. Y ahora que Marcelo sea el presidente, si bien es un logro personal de él, para la institución es un orgullo y lo sentimos como propio.
-Franco, ¿en su infancia tenía esta personalidad de liderazgo, pensaba que iba a dirigir una institución?
-(Risas) Nunca me lo imaginé, en mi vida. Sí, jugué al básquet muchos años, treinta años, y siempre en el mismo club. En Unión Central y la verdad que siempre tuve un rol, no sé si decir de líder porque me da vergüenza, pero llegué a ser el capitán. Por muchos años fui el capitán y de hecho mis excompañeros hoy me ven en la calle y me saludan como “capi” o “capitán” (risas) y bueno es uno de los orgullos que tengo de mi pasado.
Eso marca, tal vez, la personalidad de cada uno y tenga que ver hoy en el ambiente que me desenvuelvo de haber tenido la posibilidad de llegar a la Presidencia.
Y también depende de la confianza que nos tenga la gente.
-Es un gran amante del deporte, ¿el básquet es lo suyo o tiene otras preferencias también?
-El básquet fue lo mío, mientras lo pude hacer. Hoy me dedico al ciclismo, pero toda mi vida hice deportes, creo que el deporte marca un estilo de vida, hace que las personas sean más sanas, que vean las cosas de otro modo y es lo que trato diariamente de hacerle ver a mis hijas y todas practican deportes.
Las cuatro practican vóley, las cuatro participan de equipos y las dos más grandes jugaron al tenis y sufrieron lo que eran los deportes individuales, de tener alegrías y sufrimiento solos en lugar de compartirlos cuando formás parte de un equipo y compartís alegrías y tristezas con un grupo que te apoya en las buenas y en las malas.
Creo que eso traduce la vida, en formar parte de un equipo, estar con un grupo, compartir valores y eso te hace la vida más fácil.
-¿En su infancia iba al negocio con su padre?
-Siempre. Me gustaba, era el único varón y mi viejo me llevaba desde muy chiquito. Todos los sábados a la mañana me la pasaba en el negocio. Iba a nada (risas), a subir escaleras o andar entre las planchas de vidrio.
Y después cuando fui creciendo, recuerdo que me enojaba con mi papá porque en la secundaria, los sábados y en las vacaciones me levantaba temprano y me hacía trabajar y a mis hermanas las dejaba durmiendo.
Me daba mucha bronca (risas), pero ahora lo entiendo, me enseñó la cultura del trabajo y hoy soy lo que soy por lo que él me enseñó.
-¿Dónde cursó la primaria?
El jardín de 4 lo hice en el San Antonio, el de 5 en el Bianco no sé por qué (risas) y a los 6 años me fui a las Rosarinas. Ahí me mandaron al colegio católico y el secundario lo hice en el Rivadavia porque en el Unión Central lo tenía de profesor a Daniel Barrientos que estaba muy vinculado con el Rivadavia.
-¿Ya quería ser contador en ese entonces o su idea era otra?
No, la vocación no la tenía definida, es más me veía por el lado de la Odontología, no sé por qué, no tengo ningún pariente odontólogo (risas) pero se me vino a la cabeza y después cuando fui terminando el secundario y me veía más en el negocio de mi papá se fue perfilando la idea de las ciencias económicas.
Y ahí me decidí, en el último año de la secundaria.
-En el momento que decidió dar una parte importante de su tiempo a una institución ¿tuvo el apoyo de su familia?
-Sí, soy muy agradecido. Tengo un papá muy activo, que es mi socio, y siempre me apoyó en esto, desde el primer momento. El me dijo que lo veía como un premio, que se sentía orgulloso, también lo hablé con mi mamá, lo hablé en mi casa con mi esposa, y todos me apoyaron.
-¿En ocasiones se sintió muy expuesto públicamente?
-No, la verdad que no. No me siento expuesto públicamente, la institución es tan seria, está tan consolidada que te cobija, te respalda, no te hace estar tan expuesto.
En la comisión directiva todas las decisiones son consensuadas, nada se hace en forma personal, los expresidentes colaboran, muchos colaboran y no sufrís la exposición.
-¿Nunca se interesó por la política partidaria?
-No, por el momento no. La verdad que me siento tan identificado con la parte productiva, con la parte comercial, que a la política la veo lejana, no la veo como una posibilidad. Por lo menos hoy. Creo que no le podría dedicar el tiempo que hay que dedicarle, no podría dejar mi empresa para dedicarme todo el día a la política.
-De cualquier manera, en la charla previa informal que tuvimos hablamos de la importancia que tiene la participación de su sector en los gobiernos.
-Sí, eso lo venimos analizando. La única forma que la política esté empapada de temas del sector productivo es metiendo gente del sector productivo. Para que las decisiones que se toman estén basadas en el conocimiento de gente que ha estado de este lado, que sabe lo que se vive del lado de la producción.
Creemos que las instituciones como la nuestra, deberían ser una plataforma para que puedan surgir futuros dirigentes políticos. La verdad que estaría bárbaro, hay que encontrar las personas justas y las personas que aparte de la capacidad tengan el tiempo para poder abocarse a eso.
-Por lo que dijo ¿es buena la relación con la Municipalidad?
-Es totalmente fluida, tratamos los temas que nos importan permanentemente. Participamos activamente en las políticas que son comunes a las dos instituciones.
-Un tema que está relacionado con su sector es el estacionamiento medido ¿funciona el sistema?
-No, la verdad que no funciona. Por el momento no está funcionando y es un tema que tenemos en agenda con la Municipalidad, hay una mesa de trabajo con otras instituciones para ver qué forma se puede encontrar y tenga una transformación. Tenemos nuestras propias ideas sobre el tema, pero es una cuestión de la Municipalidad.
-¿Qué ideas tienen?
-Nosotros creemos que hay que transformarlo para que realmente el estacionamiento esté normalizado, regulado, ordenado y que la recaudación se vuelque al sector comercial. Creemos que lo que la gente abona el estacionamiento, como lo abona en cualquier lugar del país, se utilice para pintar sendas, para arreglar calles, para poner cestos, para promociones comerciales, para campañas. Creemos que ese tiene que ser el sentido del cobro y un vuelco total en la forma, no más parquímetros, un sistema más amigable en su funcionamiento con el usuario.
Eso hay que transformarlo urgente, ya hoy el estacionamiento medido se puede hacer con una aplicación en el celular, acumulás puntos que los podés usar en descuentos. Algo para que la gente lo pague conforme.
-El tránsito, otro problema…
-Sí. Tenemos una ciudad que ha crecido tanto en el tránsito vehicular que se ha desbordado. Me parece que lo único que nos queda, y no es fácil para nuestra idiosincrasia que no nos gusta caminar, pasa por nuestra educación. Que se respeten las cuestiones básicas, no parar en doble fila, clavamos las balizas y nos creemos que nuestro auto se transforma en invisible (risas), las motos por un lado o por otro, el cruce del peatón por un lado u otro, nos falta madurar como ciudad.
-Una cuestión de interés de la institución que preside es el Parque Industrial ¿qué mirada tiene sobre su crecimiento?
-Ha crecido mucho y es un orgullo para Villa María. Cada visitante de la ciudad se va maravillado de nuestro Parque Industrial. Teníamos una cuestión por resolver que era la regularización del directorio que se venía postergando, pero por suerte se ha normalizado, se ha renombrado a Carlos “Litín” Pizzorno, se han renovado algunos cargos y estamos muy conformes.
-Los despidos, una preocupación del momento para todos.
-Estos últimos treinta días hemos tenido conocimiento de algunas empresas que han tenido despidos, lo hemos visto en noticias. Mi opinión personal es que a nadie le gusta que haya despidos, a nosotros como comerciantes no nos gusta despedir. Pero somos responsables de cuidar la fuente de trabajo, y si se cae una línea de producción a veces no se tiene otra que despedir a alguien para asegurar el trabajo al resto o garantizar la continuidad de la empresa.
A veces, si no se toman ciertas decisiones es posible que tengan que cerrar y se pierdan muchas fuentes de trabajo.
A nadie le gusta despedir gente, como te dije al principio tenemos una relación muy vinculante con nuestros empleados, les conocemos la vida, a nadie le gusta despedir.
-Lo vuelvo a su infancia ¿en qué barrio se crió?
Nací en el barrio Parque, ahora General Paz. Nací ahí y me fui, pero lo considero mi barrio.
-¿Conserva amigos de la infancia?
-Tengo un amigo que creo somos amigos desde que nacimos, es el hermano varón que no tengo, se llama Carlos Polo.
-¿A qué jugaban de niños, al básquet?
-(Risas). Jugué con él, nos llevaron al Club Almagro, en ese momento estaba don Raúl Pidoux, fue el primer profesor de básquet a los 5 años. Antes de eso no me acuerdo haber jugado a otra cosa, más que andar en bici, andar por los campitos o trepado a algún árbol.
A partir de ahí y hasta los 30, 32 años jugué al básquet y siempre en Unión.
-¿Y qué sueño tenía, quería ser como Manu Ginobili?
-(Risas). No existía Ginobili. Es varios años más chico que yo. En realidad cuando uno se dedica tanto tiempo a un deporte sueña con poder dedicarse a eso. Cuando me fui a estudiar a Córdoba, tuve la posibilidad de probar suerte, no a un nivel de Ginobili (risas) pero estuve jugando un par de meses en un club de Córdoba.
Pero, llegó un momento que mi papá me dijo la cosa va por el estudio (risas) y tomé la decisión de ponerme a estudiar.
-¿Y qué sueño tiene hoy?
-El sueño que tengo es verlas crecer a mis hijas y que ellas puedan realizarse y cumplir sus sueños (se emociona). Mi sueño es verlas bien y felices a ellas.
Opiniones
Mauricio Macri
A mí me gustó la propuesta que hizo antes de asumir, creía que le podía aportar al país la estructura para que pueda proyectarse más allá de un período presidencial, armar un plan a largo plazo.
Pero creo que no cumplió ni él con sus propias expectativas, ni el pueblo argentino con las expectativas que tenía, hasta ahora. Le queda un año y medio, hay que dejarlo que termine su período y ahí ver si la Presidencia fue buena o mala.
Juan Schiaretti
Un colega, contador, ordenado. La provincia ordenada y si le tuviera que hacer una crítica, me gustaría que tuviera gente más joven, tiene en sus equipos gente que viene de la política de muchos años y me parece que, si bien está teniendo una buena gobernación con su equipo, es tiempo de que la política se renueve con gente más joven y con nuevas ideas.
Martín Gill
Me gusta como intendente, tengo relación con Martín, nos conocemos de la escuela secundaria, nos conocemos de la universidad, y ahora nos conocemos por la relación institucional.
Me gusta que es un Gobierno abierto, creo que es un dirigente que piensa más allá de su propio mandato, piensa en una Villa María a largo plazo y lo refleja en algunas obras que está haciendo, como la de desagües que es una obra que le va a cambiar la vida a los villamarienses.
No es un político egoísta, creo que piensa en la ciudad.
Me gusta: Los buenos momentos en familia y el deporte.
Me ancanta: Ver felices a los hijos.
Me divierte: Los momentos con mis amigos.
Me entristece: Las injusticias sociales, ver necesidades insatisfechas.
Me enoja: Las personas desconsideradas, la ingratitud.