
Desde 2010 hasta el viernes último, Gabriel Danna presidió el centro vecinal del barrio Güemes. Al dejar el mandato, hizo un repaso de su gestión

Gabriel Danna fue el presidente más joven que asumió al frente de un centro vecinal en Villa María, dado que con sólo 24 años, en 2010, estuvo al frente de la comisión de su barrio.
Hoy, tras dejar el cargo cuando asumió el nuevo titular de ese sector, Franco Cavigliasso, Danna estuvo en EL DIARIO para hacer un balance de gestión.
“Hicimos muchas obras a través del presupuesto participativo”, destacó. Entre esas obras, mencionó las farolas coloniales que instalaron en la calle La Rioja desde el bulevar Italia hasta la costanera, luces en varias arterias, semáforos, nomencladores, garitas para esperar el colectivo y otras que fueron surgiendo a raíz de lo que demandaban los vecinos.

“Nuestro barrio, hay que decirlo, no tiene muchas carencias, pero sí surgen preocupaciones, como, por ejemplo, la cuestión de seguridad y el problema del tránsito”, dijo.
En ese sentido destacó que trabajaron “codo a codo” con el entonces titular del área municipal que entiende en materia vial, Carlos De Falco, y acordaron la instalación de reductores de velocidad para evitar accidentes.
También hicieron reuniones con funcionarios policiales “y si bien no logramos instalar la alarma comunitaria, que era una de las iniciativas, conseguimos que haya patrullaje permanente reduciendo de manera significativa los robos en nuestro barrio”, planteó. Además, “todos los vecinos alertaban en caso de ver algo fuera de lo común y eso ayudó mucho”.
Recuperación del espacio de todos
Otra de las metas planteadas por Danna fue la recuperación del edificio del centro vecinal.
Además de las reformas que hicieron más confortables el espacio, lograron utilizarlo de manera permanente. De lunes a viernes fomentaron la práctica de disciplinas artísticas y deportivas. “Llegamos a tener 14 actividades distintas, como tango, karate y otras, para que fuera un lugar de referencia de todos los vecinos”. “También hacíamos reuniones sociales con el solo objetivo de encontrarnos y charlar, para que el centro vecinal sea un punto de encuentro”, agregó.
Para mejorar las condiciones edilicias del lugar, hicieron muchas mejoras. “Le cambiamos las puertas del salón, los portones, terminamos el quincho y el asador, cambiamos todo el cableado y, además, hicimos un playón con hormigón, por citar algunas de las obras con las que mejoramos el centro”, planteó.
Sin partidos
Danna dijo que no dudó en solicitar a las autoridades municipales del momento lo que requerían los vecinos, pero aclaró que eso no representaba compromisos partidarios. “Nosotros no quisimos que hubiera divisiones por política”. Y agregó: “Somos vecinos y así trabajamos”, señaló.
“Les pido perdón a quienes sintieron que no hicimos todo lo que querían y también a mi familia, porque uno les quita tiempo para trabajar por el barrio”, concluyó.