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Entre Villa María y Lima, un amor virtual sin escalas

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Entre Villa María y Lima, un amor virtual sin escalas
Como los padres de Gretha son mayores, decidieron realizar la ceremonia religiosa de casamiento en Perú

Se conocieron a través de un página de citas internacional en el año 2005 y hoy cumplen dos años de casados

Gretha es de Perú y Fabián es argentino. Luego de seis años de conversaciones solo a través de Internet se encontraron y desde ese momento no se separaron

Escribe Celeste Coschica
De nuestra Redacción

Se conocieron en el año 2005 a través de una página web de citas y hablaron por e-mail y chats durante seis años hasta que finalmente se conocieron personalmente.

Gretha Ramírez es peruana, vivía en Lima, y Fabián Radice es de Tancacha, pero hace más de 10 años reside en Villa María.

“Nosotros nos conocimos por Internet, por una casualidad. Yo soy de Perú y trabajaba en Lima y siempre mantuve mi casa, mi familia y priorizaba mucho el trabajo. Un poco había descuidado la vida sentimental. Mis amigas me insistían en que tenía que conocer a alguien y jugando por Internet me puse a ver las páginas de citas, se llamaba Meetic me acuerdo, y había una promoción de conocer a alguien por 15 días”, contó Gretha a EL DIARIO, en un repaso por su historia con el hombre que finalmente la enamoró.

La historia de Gretha y Fabián no es solo de amor, sino de compañerismo. Una amistad virtual que se fue transformando y creciendo y que a la par fue cambiando sus vidas inesperadamente.

 

Camila es hija de Fabián y adoptó a Gretha como su mamá desde que se conocieron: “Hemos luchado mucho por este sentimiento, los tres”

Amigos virtuales

Ramírez se propuso intentar conocer a alguien por Internet por primera vez, aunque nunca se imaginó todo lo que viviría: “Dije bueno ‘voy a intentar’,  pero no lo tomaba en serio. Vengo de una familia muy conservadora. En Perú los hijos están hasta una larga edad en casa de sus padres, no es como aquí que se independizan de chicos. Fabián fue uno de los que vi que me gustó, había otro de Canadá, pero quería un latino. Entonces me puse a averiguar, vi la foto, le puse ‘hola’ y me contestó”, recuerda Gretha.

En ese momento intercambiamos correos electrónicos y comenzaron a tener largas conversaciones a la madrugada: “Nadie me cree, pero en un primer momento fue una amistad. A mí siempre me gustó tener amigos y valorarlos. Nunca había tendido un amigo extranjero porque jamás había salido de Lima y menos por Internet”.

Las charlas virtuales duraron seis años. Seis años en los que no se vieron personalmente ni una sola vez, pero nunca pasaron más de dos o tres días sin hablarse.

En la primera conversación, Fabián le contó que tenía una hija, Camila: “El la crió solo desde que ella era muy chiquita. En todos esos años que charlamos él me iba contando sobre su hija, su vida, cómo hacía para criarla solo. Ahí yo sentía más aún que era mi amigo y lo quería apoyar. Hasta lo incentivaba a tener novia”, recuerda sobre los primeros años.

“Le decía que tenía que estar con alguien, que se tenía que buscar una novia porque realmente lo veía como un amigo y siempre me gustó ayudar a mis amigos y aconsejarlos. De tanto hablarle lo logré, se mudó con su hija a Villa María, abrió un negocio y hasta se puso de novio con una mujer”, contó Gretha.

Fabián era “su amigo de oro”: “Para mí era importante que él tenga ilusión en el amor. Me contaba de su novia, aunque después no funcionó la relación”.

Fue en ese tiempo, luego de la ruptura de Fabián con su pareja, que Gretha se dio cuenta que comenzaba a sentir algo distinto por él: “Empecé a sentir que no era solo una amistad”.

“Llegó un momento en que tenía que venir para Argentina o ir él a Perú, pero Fabián tenía a su hija. Entonces decidí pedir unas vacaciones en el trabajo y planear mi viaje para acá. Siempre pienso que cuando algo sale bien, es porque de arriba Dios te ayuda, soy muy devota de la Virgen de Guadalupe y tengo mucha fe. No lo conocía en persona, solo lo que él me había contado, pero viajé y me la jugué”, afirmó.

 

Hace dos años Fabián y Gretha se casaron por civil en Argentina y luego decidieron bendecir su amor ante Dios en una ceremonia en Perú, el año pasado

El primer encuentro

El último año antes de verse, Fabián le empezó a decir que le pasaban cosas que antes no, que la extrañaba: “Después Camila me contaba que siempre veía las fotos que yo le mandaba y que lo veía reenamorado, pero que no me decía nada”, contó entre risas.

“Cuando le dije que iba a viajar, seis meses antes de poder hacerlo, fue toda una emoción”, expresó.

Era la primera vez que Gretha salía de su país. No solo iba a conocer quizás al amor de su vida, sino que iba a encontrarse con una cultura y una sociedad distinta.

 

El comienzo de una nueva familia

Cuando Gretha recuerda el momento en el que vio por primera vez a Fabián y a su hija Camila en el Aeropuerto de Córdoba, donde fueron a buscarla, se le llenan los ojos de lágrimas y corta por unos segundos su relato: “Fue muy emocionante. Recién cuando nos quedamos solos nos dimos el primer beso, de la nada. Llegué a Villa María y de pronto tenía una familia, un esposo, una hija, una casa. Era mucho. De estar en mi casa en Perú con mis padres a tener mi propia familia en Argentina, no lo podía creer”.

“Viajando en el auto para Villa María nos mirábamos y nos reíamos. ‘Eres igualito a como te vi en la cámara’ le decía, y él me decía lo mismo. Lo único que hicimos cuando nos vimos fue abrazarnos y Camila me recibió con una gran sonrisa”.

El 28 de diciembre de 2011 Gretha viajó hacia Villa María sin saber que se iba a quedar definitivamente y que iba a ser el comienzo de una nueva vida junto a su gran amor: “Pasé Navidad con mi familia y pensaba pasar Año Nuevo con él. Viajaba por solo 15 días. Venía de vacaciones y tenía el pasaje de vuelta, pero no me regresé nunca a Perú”.

Los 15 días se esfumaron en un suspiro, llegó el momento de tomar una decisión y Fabián no lo dudó. Le pidió que se quedara, le dijo que se tenían que conocer más y que para eso necesitaban pasar tiempo juntos: “Yo no te puedo dejar ir, tenemos que alimentar este sentimiento”, le dijo a Gretha.

“Yo ya estaba reenamorada”, comentó la mujer entre risas.

“Fue todo un proceso, adaptarse a una nueva vida. Pero me arriesgué y no me arrepiento nunca. Cada día que pasaba la unión se hacía más fuerte y el sentimiento crecía. Hemos luchado mucho por este sentimiento, los tres. Porque este es un amor que incluye a Camila”, cuenta Gretha con lágrimas de felicidad en su rostro.

Gretha, Fabián y Camila, que ya tiene 19 años, formaron una familia, hoy tienen un quiosco en barrio Los Olmos, donde viven, y están construyendo su casa ellos mismos: “Tenemos muchos proyectos de acá en adelante. Si Dios lo permite, voy a buscar quedar embarazada. Y si no pasa, estoy muy agradecida porque tengo el calor de mi familia”.

Hoy es, además, una fecha especial porque Fabián cumple años y también están festejando su 2º aniversario de casados: “Decidimos casarnos para formar una familia y elegimos el día de su cumpleaños para resignificarlo. Hicimos el civil en Villa María y la ceremonia religiosa en Lima, el año pasado. Hemos pasado muchas pruebas, pero siempre el amor ha prevalecido”.

“Mi destino no estuvo en mi país, estuvo aquí. Hasta ahora no dejo de sorprenderme como lo que uno anhela con el corazón y con el alma, se puede materializar”, finalizó Gretha.