
José Luis Gioja y Daniel Scioli se pusieron al frente de la denominada “lista de unidad justicialista” para conducir la estructura nacional en medio de una ruta compleja, sinuosa y que requerirá de grandes habilidades para superar los obstáculos
Escribe: NET
DE NUESTRA REDACCION

El peronismo es como el Ave Fénix, siempre resurge de las cenizas y con mayor fortaleza.” Lo dijo un peronista histórico, de esos que miran de reojo y con pena cómo algunos “compañeros” se “han desviado del camino” y anteponen “sus intereses personales” a los del movimiento.
“El menemismo y el kirchnerismo son dos enfermedades del peronismo de las que ya nos vamos a curar.” Lo dijo el gobernador de La Pampa Carlos Verna para justificar la lista de “unidad” que no contiene a La Cámpora.
“El PJ no puede realizar las próximas elecciones (previstas para el próximo 8 de mayo) y debe ser intervenido”. Lo dijo el expresidente Eduardo Duhalde desempolvando “presuntas irregularidades y violaciones a la Carta Orgánica partidaria”.
«Hay que reconstruir el justicialismo porque en estos años lo han convertido en furgón de cola del Frente para la Victoria», apuntó el expresidente.
En ese escenario de rutas complejas, sinuosas y cargadas de obstáculos, el sanjuanino José Luis Gioja y el bonaerense Daniel Scioli intentan ponerse al frente de la carrera para buscar “el tesoro perdido”.
El pronóstico del clima es preocupante. En principio, Duhalde con su agrupación “Dignidad peronista” fue a la Justicia y logró la prórroga de la presentación de listas para el 28 de abril.
La movida del expresidente de la Nación disparó el malestar de los que ya tenían todo prácticamente cocinado para evitar una interna.
La medida de la jueza será apelada, pero está latente el riesgo de una intervención promovida por Duhalde.
En medio de este foco de conflicto interno, la palabra corrupción pasó a ser el diluvio que, de pronto, ocupa el centro de la escena por obra y gracia del repentino coraje de ciertos funcionarios judiciales.
Las detenciones de el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime y de Lázaro Báez sumadas al pedido de investigación de la expresidenta Cristina pusieron en jaque la estrategia peronista de “mostrarse” unidos y relajados.
Está claro que esta especie de “unidad” proclamada está plagada de diversidad y no existe en el PJ un liderazgo fuerte que pueda manejar con destreza los diversos pensamientos que son evidentes en la boleta armada la semana que pasó en un hotel de Buenos Aires.
El bastón de mariscal que tienen los gobernadores no es lo suficientemente fuerte hoy, para neutralizar la fuerza que todavía posee Cristina entre sus más fieles seguidores y que están planteando una movilización para defenderla.
El contexto no es favorable para nadie. Los que “atacan” al Gobierno nacional y “esperan su fracaso” no han tomado dimensión que si crece la tensión social los intendentes y gobernadores no saldrán sanos y salvos.
El pueblo espera cada día más de su dirigencia y desea que estén a la altura de las circunstancias, mostrando más vocación de servicio y menos conveniencia para sus propios intereses.
La democracia no es una cajita que armamos o desarmamos a gusto y placer. Y, el peronismo tiene una gran responsabilidad en el cuidado de la democracia.
Precisamente, por su historia, el movimiento fundado por Juan Domingo Perón tiene la obligación de resguardar los gobiernos elegidos por el pueblo y saldar las diferencias que sin dudas existen y existirán dentro de los valores republicanos.
Esa es la madurez que van a necesitar los que han aceptado la tarea de conducir una de las estructuras más poderosas de la política argentina.
El purgatorio
Los argentinos pasamos por el infierno, por el purgatorio y ahora llegamos al Paraíso fiscal.
No sólo el peronismo se enfrenta a los fantasmas de las denuncias por corrupción que han deambulado por años en las rutas del poder (no sólo del país sino mundial).
El presidente Mauricio Macri no tuvo una buena semana. El escándalo de las revelaciones del Panamá papers que involucra a numerosas figuras de la política mundial, a empresarios y medios de comunicación le pegó en la frente al mandatario nacional que figura como participante de sociedades “offshore”.
No todas las empresas offshore son ilegales, eso está claro. El presidente reaccionó en forma tardía y si bien se puso a disposición de la Justicia hoy está bajo la lupa de un fiscal.
El fiscal Federico Delgado decidió abrir la investigación a raíz de la denuncia presentada el miércoles por el diputado del Frente para la Victoria Norman Darío Martínez.
Y así, los argentinos nos desayunamos con el manto de sospechas sobre la expresidenta y el presidente actual.
Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, sin embargo las pasiones que nos caracterizan a los argentinos han derivado en enfrentamientos entre los que ya bajaron el martillo de la condena y los que se convirtieron en abogados defensores, sin haber estudiado nunca Derecho.
Lo extraño es que somos jueces con uno y defensores con otro, acorde a nuestras ideas. Y punto.
En todo este andamiaje que está sacudiendo el tablero político hay una esperanza. La posibilidad de que algunas verdades vean la luz y que en medio de las crisis del sistema, podamos encontrar el camino de la unidad de los argentinos.