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«Si te matan una mascota, no hay que quedarse de brazos cruzados»

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«Si te matan una mascota, no hay que quedarse de brazos cruzados»
Melina y un recuerdo junto a su perrita Camila

Villa Nueva – Amores perros

Advierten para que los mortales ataques de perros contra perros no se repitan. Una vecina reclamó por la muerte de su pequeña mascota ante la Defensoría, logró un resarcimiento económico y lo donó a proteccionistas

“Cuando te pasan estas cosas, es importante salir a advertir que si te matan una mascota, no hay que quedarse de brazos cruzados”.

Melina Garat crió, cuidó y amó a su perra Camila “como una hija”, asegura. La caniche toy mediana “tenía 11 años y cuando me mudé, quedó en la  casa de mi mamá, Norma”, en la calle 25 de Mayo del barrio Residencial América de Villa Nueva. “Ella tiene un comercio, un almacén, y en un descuido quedó la puerta abierta, Camila aprovechó para salir a la calle, pero el perro de la vuelta, que ya había matado como a cinco perros más, la atacó. Mi mamá la recogió herida y la llevó al veterinario que estaba de turno, la sometieron a cirugía, pero no sobrevivió…”, relató la mujer.

 

A la hora de la siesta

Todo sucedió una siesta. El 22 de julio del año pasado, cerca de las 14. Melina narró a un cronista de EL DIARIO que su mascota estaba en casa de su progenitora porque en el departamento donde vive ahora, en Villa María, no podía tenerla. Explicó que ese día la madre la llamó y “me avisó que a Camila la había mordido un perro”, entonces ya imaginó lo peor. Cruzó la ciudad y llegó hasta la veterinaria, donde Norma había arribado ya con la perrita en brazos. “Tenía una herida en la parte trasera. El médico nos dijo que la operaría, lo hizo y nos pidió que la dejáramos descansar. Desde que llegué ahí, comencé a orar”, indicó.

Melina aseguró que “ese perro ya había matado”, en referencia a “un rotweiller que tiene un vecino de la vuelta y que siempre salía a la calle”. Según contó, en el barrio se sabía que cinco pequeños animales habían sido presa de su brutalidad.

Salió de la veterinaria y fue hasta el vecino para recriminarle por la situación que había generado su perro y primero le negó que su mascota estuviera en la calle, “cuando todavía seguía suelto”, añadió.

El temor frente a estas situaciones, no era nuevo: “Yo hacía muchas cosas con Camila. Cuando paseábamos siempre iba con correa y cuando aparecía algún perro la alzaba en brazos, porque muchos salen con sus perros sueltos a la calle”.

 

La carta a la que
adhirieron muchos vecinos del sector, para que no se repita esta historia

A la Defensoría

Ante la negativa y el final fatal, Melina se dirigió a la Defensoría del Pueblo de Villa Nueva, donde su titular, Nicolás Morsila, recibió la carta firmada por una veintena de vecinos, que manifiestan la necesidad de evitar nuevos casos de este tipo. Le indicaron “que lo iban a citar y hacerlo cargo de los gastos, los 1.800 pesos de la veterinaria, pero el dueño del perro no fue a ninguna de las dos audiencias”. Ante la falta de respuestas, recurrió a una abogada, quien la asesoró para agotar la vía administrativa plasmando una denuncia en el área municipal de Seguridad Ciudadana. El paso siguiente fue una carta documento, cuando ya había pasado cerca de un mes del lamentable hecho. Ese mismo día el dueño del perro se habría presentado a la Defensoría y Morsila se comunicó con Melina para transmitirle la intención de éste, “de arreglar… De arreglar qué me pregunté. Porque no se puede arreglar lo que no es material”, dijo la mujer.

Entre las propuestas que trascendieron, está la de ofrecer comprar un perro y pagarlo con tarjeta de crédito, por hasta un valor de 5.000 pesos. Melina se negó y luego llegaron a un “acuerdo” con la abogada: 8.500 pesos. Pero el documento firmado por el dueño del perro, para resarcir la pérdida, no fue cumplido y debieron recurrir a “demandar por documento”, para finalmente recibir un par de cheques que hace algunas semanas terminó de cobrar Melina.

 

Donó el dinero

Para transparentar y no quedarse con un dinero “que no quería”, Melina procedió a donarlo en tres partes: “A Silvina Gómez, una proteccionista que trabaja mucho por los animales; a Miriam Durán, que rescató dos perritos y les paga una guardería porque no puede tenerlos en su departamento, y a la Protectora Sarmiento, a través de la cuenta de quien los provee de alimentos, Mr. Dog”.

 

A tener en cuenta

“Creo que es bueno a dar a conocer esto, para que otros vecinos sepan que se puede afrontar este tipo de situaciones. No hace la diferencia si es un perro o un hijo. No hay que quedarse de brazos cruzados, se puede hacer algo”, sostuvo.

Y apuntó que “los dueños de perros más grandes deben tomar conciencia que deben salir a la calle con correa y bozal”.